
Esta nota incluye material de producción ofrecido gentilmente por Sony Pictures
Cuando a Woody Harrelson se le pregunta sobre su decisión de protagonizar una película como “Tierra de Zombies”, el actor comenta que el guión le causó una grata impresión. “Su tono corre a medio camino entre la comedia y el peligro inminente de los zombies. Esto implica una cierta maña – debes mantener un cierto nivel de realismo para que la historia no se convierta en una farsa, pero esto implica numerosos retos”. Además, la estrella ha podido patear el trasero de unos cuantos zombies. ¿Qué más podría pedir un actor?
“Desde el principio imaginé este proyecto como una especie de “Midnight Run”, pero con zombies”, dice Ruben Fleischer, el director. “Tal y como ocurre con esa película, “Tierra de Zombies” supone una gran amalgama de estilos. Antes que nada, se trata de una comedia y de una road movie. Obviamente, también echa mano de una pizca de horror, y de un cierto tono romántico. Yo me sentí muy emocionado por esta diversidad de aspectos, pero mi meta consistió en preservar un cierto realismo y en hallar el tono adecuado”.
Los orígenes de “Tierra de Zombies” se remontan al guión de Paul Wernick & Rhett Reese. “Todo mundo se sintió atraído por el guión original”, explica Fleischer. “Es una historia realmente sólida. Y Rhett y Paul se convirtieron en unos colaboradores estupendos – y por ello los respeto aún más – sin por ello haber tenido que sacrificar su visión inicial”.

“Me recuerda un poco los métodos que solíamos implementar en el programa televisivo ‘Cheers’”, comenta Harrelson. “Si una broma no funcionaba, a alguien se le ocurría algo enseguida – ahí mismo, durante el rodaje, alguien salvaba la situación con alguna frase novedosa y comiquísima”.
“Nos calamos muchísimos sombreros”, dice Reese. “El del productor, por ejemplo: nos dedicamos a supervisar la película entera, asegurándonos de que todo fluía tal y como lo habíamos planeado”.
“Pero en diversas ocasiones las frases tuvieron que cambiar, así que de pronto volvíamos a ser escritores”, doce Wernick, retomando la idea de su socio. “La arena se mueve bajo tus pies y lo único que uno puede hacer es adaptarse. Fue maravilloso ver cómo todo comenzaba a cobrar formar y cohesionarse – en cierto sentido, esta experiencia equivalió a un curso de cinematografía”.
Harrelson interpreta a Tallahassee, un hombre invencible y un asesino muy duro, un tipo dispuesto a acabar con cualquier zombie que ose interponerse entre él y los últimos pastelillos del planeta. “Luego de leer el guión, el único actor en el que podía pensar era Woody Harrelson”, dice Fleischer. “Algunos de los rasgos de Tallase me recordaron al personaje encarnado por Woody en Natural Born Killers, pero con una cuota mayor de humor”.
“Durante la lectura del guión, lo que más me gustó de Tallahassee fue el hecho de que se tratara de un tipo que había perdido todo y que no tenía nada más que perder. Es por esta razón que mi personaje no siente miedo cuando tiene que enfrentarse a los zombies”, dice Harrelson. “Luego de asistir a una excelente junta presidida por Ruben, sentí unas ganas locas de participar en el proyecto”.

“Todos habíamos visto No Country for Old Men y ya estábamos perfectamente familiarizados con ella cuando dimos inicio al proceso de selección”, rememora Gavin Polone, “y nuestra opinión era que Woody destacaba muchísimo. Siempre fue nuestra primera elección”.
“Tallahassee es pueril e impulsivo”, dice el guionista y productor ejecutivo Rhett Reese. “Nos pareció muy lógico que un simple Twinkie pudiera convertirse en su única meta: este pastelillo es como una metáfora del pasado, un vestigio de lo que solía ser y algo a lo cual aferrarse – todos nos aferramos a ciertas cosas de nuestra infancia, pero él se siente sostenido por un por un producto muy representativo de los días pre-apocalípticos. Además, un Twinkie permanece fresco durante un buen rato”.
Para el papel de Columbus, Fleischer tenía asimismo un solo actor en mente. “Pensamos en muchos actores jóvenes y talentosos, pero Jesse Eisenberg encabezó mi propia lista en todo momento”, dice el director. “Me encantó su desempeño en Roger Dodger y cuando lo conocí noté que irradiaba una sensibilidad y un humor natos. Intrínsecamente suele ser muy gracioso y su lenguaje corporal te transmite la idea de es el cobarde más grande del universo. Era perfecto para Columbus”.

“Me encantó el personaje desde el primer momento”, dice Eisenberg. “Sin duda me identifiqué con el carácter obsesivo-compulsivo de Columbus. Él es la clase de persona que no se permite ninguna clase de disfrute. En el excelente guión, mi personaje rebosaba honestidad y yo me sentí compelido a encontrar un balance entre estos rasgos verídicos y el humor inherente en todo ello”.
“M sentí seducido por el guión, por su sentido del humor”, añade Eisenberg. “Cuando me presentaron a los escritores, Rhett me dijo que Columbus era como su alter ego literario. Pude constatar esta aserción en cuanto estreché su mano”.
“Es muy deprimente”, confiesa el guionista y productor ejecutivo Rhett Reese, “pero, sí, efectivamente, yo soy Columbus. Mi vida entera he sentido miedo de una u otra cosa. Me divirtió mucho ver el desempeño de Jesse”.
En esta lucha por la supervivencia, los caminos de Columbus y Tallahassee se cruzan con los de Wichita, interpretada por Emma Stone, y Little Rock, interpretada por Abigail Breslin. “Existen contadas actrices jóvenes y hermosas con esta sensibilidad cómica y con la capacidad de mostrar los diversos rasgos y aspectos del personaje que Emma ha creado en esta película”, dice el director Fleischer. “Ella ya había demostrado su gran don en las películas Superbad y The House Bunny, pero el personaje de Wichita no es necesariamente cómico. Ella es una femme fatal, la clásica chica linda y temeraria. Lo más sorprendente acerca de ella es su capacidad para encarnar todo esto sin sacrificar la base cómica”.

“El guión me pareció muy distinto de todo lo que yo había podido leer hasta ese momento”, dice Stone. “Las comedias acerca de zombies no son ninguna novedad, pero esta nueva historia no representa una sátira. Los zombies de nuestra película son horrendos y sí que suponen una seria amenaza para nuestros personajes. Estos monstruos no constituyen una broma, pero los cuatro personajes principales son muy graciosos, cada uno a su manera. La honestidad y el humor me hicieron sentir que yo podría identificarme con el terrible predicamento de alguien que tuviera que sobrevivir en ese mundo post-apocalíptico y atestado de zombies. Ésa fue razón suficiente para que yo anhelara sumarme al elenco”.
“Me gustó la idea de que esta película fuese graciosa, pero no una bufonada forzada, y que a la vez pudiera dar miedo sin tener que ser una fuente de pesadillas terroríficas. Creo que en realidad logra balancear estos dos extremos. Sí, es una cinta sobre zombies, pero con múltiples rostros y niveles. ¿Quién hubiera pensado que esto era posible?”
En el caso de Little Rock, la compañera de Wichita, el director tenía una idea muy específica. “Tras leer el guión, me dije, ‘Abigail Breslin es la persona idónea para este papel, pero no creo que logremos convencerla, así que más nos vale pensar en alguien similar”, dice Fleischer. “Dejamos pasar el tiempo. Y entonces, asombrosamente, ella mostró interés, y de pronto ya podía contar yo con dos nominados para un par de Premios de la Academia para mi película de zombies”.
“Yo tenía muchas ganas de participar en esta producción, sobre todo porque es muy diferente de todo lo que hasta ese momento había emprendido”, explica la actriz. “Little Rock es una luchadora y por ello disfruté mucho de toda esa acción. Tuve que aprender a disparar, y esto nunca antes lo había intentado. Durante las tomas realizadas en el parque de diversiones pude subirme a muchos de los juegos durante los descansos. Me divertí inmensamente”.

Breslin superó las expectativas del director. Y se sintió como en casa formando parte de un elenco estelar. De hecho, sus co-estrellas no escatiman en elogios. “Abby tiene apenas trece años”, dice Woody Harrelson. “Pero yo jamás podré desarrollar una destreza similar a la de ella. En una escena, por ejemplo, ella tenía que llorar, y lo logró en cada toma. Lloró y berreó. E incluso cuando no tenía que aparecer ante las cámaras, durante algunos acercamientos, ella seguía dándolo todo… y seguía llorando convincentemente para estimular a los otros actores. Ella es fenomenal, y muy divertida”.
“Lo más asombroso fue la química tan palpable entre Emma y Abigail”, dice Wernick. “Poco a poco lograron transformarse en una sola criatura – Emmagail”, añade Reese. “Pero lo más impresionante fue constatar que, en realidad, la niña de trece años y la jovencita de veinte – justamente aquellas que uno podría tildar de inmaduras o ingenuas – se condujeron como unas veteranas sumamente astutas”.
El proyecto fue capitaneado por Ruben Fleischer, quien debuta en la pantalla grande con esta cinta. “Jamás me sentí nervioso a causa del desempeño de Ruben”, dice el productor Gavin Polone. “He trabajado con muchos directores debutantes y a decir verdad estaba seguro de que Ruben poseía la visión y el compromiso requeridos para esta producción”.
“Ruben tiene buen ojo y su sentido de la comedia es grandioso”, dice Reese. “Él es una persona muy tierna, incluyente y humilde. Cuando las cosas marchan bien, a él no le gusta que le den todo el crédito – enseguida se deshace en elogios para todos los miembros de su equipo”.
Fleischer comenta que se sintió muy emocionado con este reto – después de todo, “como director debutante, cada una de las escenas representaba una experiencia novedosa. El primer día comenzamos a matar zombies y poco después fuimos a filmar a una gran mansión. Día tras día nos dedicamos a hacer algo nuevo y sorprendente. Sin embargo, el núcleo es el mismo: comienzas con un guión y te pones a imaginar las escenas, pero nada cobra vida hasta que formas un equipo con tus actores, con tu diseñador de producción y con tu director de fotografía – es decir, todos aquellos que convierten al proyecto en algo espectacular”.

| Acerca de la producción
Casi al principio, durante la fase de preproducción, Fleischer comenzó a esculpir la apariencia de la película y a dar forma a los imprescindibles zombies. “Antes de ponerme manos a la obra con esta cinta, yo nunca había visto películas como 28 Days Later”, confiesa. “Yo no era un devoto de las películas de zombies, pero en cuanto comencé a sumergirme me puse a investigar como loco y así me familiaricé con este género a fin de hacerle justicia. Respeto mucho al público que se siente atraído por esta clase de cintas y por ello quería garantizar su felicidad y satisfacción con nuestro trabajo”.
Durante la redacción del guión, los autores habían decidido que no explicarían por qué la humanidad había caído presa de la plaga zombificadora. “El mundo de la cinta es post-apocalíptico”, dice Flesicher. “No se trata de una historia sobre la gente que se encuentra padeciendo el azote de esta plaga. Nuestro argumento da seguimiento al grupo de personas que habita un mundo en el que existen más zombies que humanos normales. Nuestra intención consistía en describir los esfuerzos realizados por los supervivientes a fin de seguir con vida”.
Con esto en mente, el diseñador de producción, Maher Ahmad, se dio a la tarea de moldear el mundo habitado por los personajes. “Ruben y los escritores determinaron que la historia tendría lugar un par de meses después de la transformación masiva en zombies, así que nuestros ambientes reflejan más bien el abandono y no tanto la destrucción explícita. No verás la caída en tiempo real de las construcciones, ni el crecimiento sobre las ruinas de la vegetación. El miedo que es posible sentir proviene del abandono y del temor de no saber qué demonios acecha en cada esquina”.
En lo tocante a la apariencia de los zombies, una de las decisiones clave fue que éstos no tuvieran nada de gracioso; en vez de ello, los monstruos representarían el costado serio al que los personajes principales tendrían que oponerse. Para lograrlo, Fleischer decidió deshacerse del gastado folclor zombie y adoptar, en cambio, una perspectiva mucho más moderna. “Los zombies tradicionales provienen del mundo de los muertos vivientes”, explica el director. “Pero yo deseaba que mi historia preservara un cierto realismo y por ello decidimos que todo este asunto no sería otra cosa que el resultado de una enfermedad viral que había evolucionado y se había propagado como las llamas de un incendio”.

Fleischer y el equipo de Tony Gardner, el diseñador de maquillaje y efectos visuales, investigaron muchas cosas acerca de estas enfermedades, así como la sus manifestaciones físicas extremas. Según el maquillista y experto en efectos especiales Stephen Prouty, “Nuestra meta consistía en mostrar que estas gentes están infectadas. Siguen vivas, pero su fiebre no amaina y por ello siempre están mojados y sudorosos. De sus orificios corporales mana sangra constantemente, y además se pasan secretando una sustancia oscura y biliosa”.
A pesar de su condición, Fleischer quería que los zombies mantuvieran una cierta individualidad. “En lugar de tenerlos a todos ataviados como empresarios, o con pantalones de mezclilla y zapatillas deportivas, insistí mucho para que su guardarropa reflejara la personalidad de cada uno de ellos antes de enfermarse. Algunos están vestidos como cocineros o dependientes de alguna cadena de comida rápida, como granjeros- todo depende de su locación geográfica en la historia. En uno de los sets, el del parque de diversiones de Los Ángeles, nos divertimos mucho con los zombies, pero en general me aseguré de jamás sacrificar la personalidad de aquél o aquella que desgraciadamente se había transformado en zombie. Lo más importante era que el público pudiera sentir que ese cuerpo era asimismo el de una persona”.

La transformación afectó a cientos de zombies, interpretados por una gran cantidad de extras, lo que es palpable sobre todo durante la secuencia del parque de diversiones. Alrededor de cien zombies (seleccionados localmente a través de numerosos castings) tuvieron que someterse a la extenuante técnica de maquillaje. El tiempo que debían pasar sentados y en poder de los maquillistas dependía mucho de su lugar e importancia en las escenas. Prouty lo explica de esta manera: “Los maquillajes más complicados, que incluían algunas prótesis, demoraban casi hora y media. El nivel medio, sin prótesis, unos treinta minutos, porque en realidad se trata de un trabajo de pintura –y que utiliza una sustancia pegajosa y chorreante, así como un poco de pasta de dientes y lentes de contacto. Los zombies del fondo no requirieron más que un poco de agua, algo de sangre y una cierta cantidad de espuma bucal. Quince minutos para preparar a estos extras”.
El rodaje comenzó en Georgia, en donde los realizadores encontraron un parque de diversiones perfecto para el final de la cinta. “Yo había tenido buenas experiencias con los equipos de filmación de Georgia, a pesar de que mis filmaciones anteriores, más bien menores, no se comparan con la presente producción”, dice Flesicher. “Lo mejor de no tener que filmar en Los Ángeles es el entusiasmo de todos los involucrados. En Los Ángeles, los dueños de una mansión como la que aparece en nuestra cinta jamás nos hubieran permitido filmar dentro de su propiedad. La posibilidad de filmar ahí incrementó el valor de nuestra producción, en cierto sentido”.

La filmación dio inicio con la secuencia en el parque Pacific Playland y en realidad constituye el clímax de la película. De hecho, la idea de una batalla final en este parque de diversiones fue idea de Fleischer. “La sugerencia de Ruben se convirtió en el eje de la cinta”, dice Reese. “Y así, el proyecto se transformó en una especie de cajón de arena, en un área de juegos… al menos en lo concerniente a la redacción de las escenas de acción, que a Paul y a mí nos encanta crear”.
¿Por qué un parque de diversiones? “Es la satisfacción y concreción de un deseo”, explica Fleischer. “Es el sitio que Little Rock amaba cuando era más joven, y en un mundo post-apocalíptico en el que puedes ir a donde te dé la gana, Wichita sólo desea que su hermana reviva ese querido recuerdo de infancia”.
En cuanto los realizadores definieron la locación que haría las veces del Parque Pacific Playland, los guionistas comenzaron a perfeccionar su texto. “Paseamos por el parque – me refiero a Michael Nonvillain, nuestro director de fotografía; el diseñador de producción Maher Ahmad; George Aguilar, nuestro director de la segunda unidad y coordinador de acrobacias, y un servidor. Cada vez que veíamos un juego interesante, nos decíamos, ‘¿No sería fantástico que Woody o Jesse realizaran esta o aquella proeza justamente aquí?’”
Aunque podría parecer que la idea de filmar el final antes que cualquier otra secuencia puso en desventaja a los actores, Harrelson asegura que ocurrió todo lo contrario. “Gracias a este detalle pude dinamizar mi actuación”, dice el actor. “Esto se debió a que nos dedicamos a la filmación de la secuencia de acción, en lugar de ‘explorar las escenas’ – es decir, sólo contábamos con unos pocos segundos para reaccionar, como personajes, antes del corte. Esto me ayudó a compenetrarme más con mi personaje y contribuyó a que en ese sitio cuajáramos como un verdadero equipo”.
“Los empleados del Parque nos brindaron todo su apoyo – realmente hicieron todo lo que estaba en sus manos para satisfacer nuestras necesidades”, dice Fleischer. “Los operadores de los juegos mecánicos trabajaron agachados u ocultos e incluso nos acompañaron por las noches a fin de garantizar el éxito de las tomas”.

Fleischer comenta que el trabajo que realizó con su talentoso equipo constituyó una experiencia invaluable, sobre todo para un director debutante. “No quiero ser muy pretencioso – sé muy bien que se trata de una película cómica – pero esta gente me ayudó a crear una obra de arte, algo muy por encima de una simple comedia. La fotografía de Michael me impresionó – de hecho, superó mis expectativas. Y los diseños de Maher son fantásticos – él diseñó la tienda de abarrotes y la construyó de la nada, lo que ya es suficientemente asombroso, pero lo que realmente me voló la cabeza fue la escena en la que Columbus y Tallahassee se conocen. Su encuentro ocurre en una carretera y ahí podemos ver setenta y cinco automóviles, treinta choques e incluso una barca… la destrucción a esta escala es algo muy importante para una producción. Algo muy valioso. Creo que he corrido con suerte”.
Durante el último día de filmación, el equipo se reunió frente al icónico Teatro Chino, en Hollywood. Y es que los cuatro personajes principales debían enfrentarse a un contingente de zombies de la costa oeste.
Las calles del Boulevard fueron cerradas a las tres de la mañana para que el departamento de arte pudiera transformar esta atracción turística en una escenario post-apocalíptico de devastación y abandono. Conforme la madrugada avanzaba, la muchedumbre se agolpó en torno a los actores a fin de verlos pelear contra esta amenaza y más tarde salir disparados en un Hummer amarillo. Una buena manera de concluir una divertida filmación.
Regla de superviviencia Nº 33 · Swiss Army
Regla de superviviencia Nº 6 · Sartén
| Sitio Oficial Tierra de Zombies
| Fecha de estreno
Argentina… 28 de enero de 2009
(Fecha sujeta a posible reprogramación)



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