Anoche vi

Star Trek

Por M - 19 mayo 2009  |

Star Trek XI

Ante todo cabe aclarar que no soy trekker, ni trekkie, ni nada que se le parezca. Todo lo que conocía de la saga se debía principalmente a Dr. D y su fanatismo, con lo cual fui integrando a mi vocabulario palabras como “Vulcano”, “Klingon” o “Enterprise”; siglas como “TOS” (“The Original Series”), “TNG” (“The Next Generation”) o “NCC-1701” (la matrícula del Enterprise original), y nombres del estilo de “Spock”, “Kirk”, “Picard” y algunos más. Conocía de la rivalidad con Star Wars (tampoco soy fanático de esta última), sabía de la fama de anticuada y aburrida de la serie, y que sus seguidores se encuentran entre los más extremos de todo el fandom. En algún momento llegué a ver alguna de las películas con Dr. D, pero instantáneamente terminaron borradas de mi cabeza. No fue hasta hace una semanas (cuando comenzamos con el especial sobre la saga cinematográfica de Star Trek) que comencé a adentrarme un poco más en todo este universo espacial. No voy a extenderme al respecto porque ya podrán leerlo en las notas sobre las películas que me toca visitar (la V y VI) pero alcanza con decirles que me sorprendió gratamente, al punto de encariñarme un poco con todos sus personajes.

Toda esta introducción tiene por objetivo comentarles que, si bien no soy fana de la saga, tampoco soy un espectador inocente. De hecho capté la mayoría de los guiños imperceptibles para el espectador tradicional, pero no llegué ni por asomo a los límites del Dr. D (¡Al hombre se le llenaban los ojos de lágrimas en el cine!)

[youtube height=”250″]http://www.youtube.com/watch?v=0TYXRzmc9qo&feature=fvsr[/youtube]

Donde ningún director ha ido jamás

La espantosa décima película de la saga (“Némesis”) y la tibia recepción de la última serie televisiva (“Enterprise”, que ya planteaba una precuela, contando los viajes del primer modelo de nave en llevar ese nombre) terminaron por enterrar cualquier esperanza de los trekkers de ver nuevamente en la pantalla grande algo referente a su universo preferido. Cuando en el año 2005 cerraron trato con la tríada conformada por J. J. Abrams, Roberto Orci y Alex Kurtzman mientras estos se encontraban terminando “Misión: Imposible III” (responsables además del hitazo televisivo “Lost” y de la serie “Alias”) el destino de la saga quedó sellado, había esperanza al final del túnel.

J. J. Abrams, director de la nueva película

J. J. Abrams, director de la nueva película

Abrams tenía sobre sus hombros una tarea más que difícil. ¿Cómo revivir un universo que tiene décadas de historia detrás? ¿Cómo hacer la nueva película accesible para nuevos espectadores, y al mismo tiempo captar la atención de los fans más acérrimos? Era necesario sacarse de encima todos los años y cientos de historias ya contadas, darle una lavada de cara a toda la saga, ¿Y qué mejor forma de hacerlo que pateando el tablero y comenzando desde el principio? El mismo Gene Roddenberry (creador de la serie) había declarado en 1968 su interés en filmar una precuela de la serie, contando la historia de cómo se conocieron Kirk y Spock. Incluso, hacia fines de los ’80, David Loughery (guionista secuaz de Shatner en la desastrosa “Star Trek V”) escribió un guión llamado “The Academy Years”, que terminó archivado debido a las objeciones del cast original y de los fanas por igual. Sin embargo, tenían que llegar Abrams y cía. para retomar el proyecto y que éste viera la luz.

La Nueva Generación

El punto más difícil de esta tarea era sin lugar a dudas la de buscar un grupo de actores que pudieran interpretar las versiones jóvenes de la tripulación clásica, sobre todo a sus dos protagonistas indiscutidos: James T. Kirk (William Shatner) y Spock (Leonard Nimoy)

Chris Pine como Kirk y Zachary Quinto como Spock: el dúo dinámico

Chris Pine como Kirk y Zachary Quinto como Spock: el dúo dinámico

El primero cayó en manos del cuasi desconocido Chris Pine, quien despliega una magnífica actuación (tal vez la mejor de la película), encarnando a un Kirk que representa todo lo que Shatner le fue inculcando a lo largo de su historia: Es valiente, atrevido y audaz. Siempre se demuestra confiado en todas sus decisiones y no duda al momento hacer lo que le parece correcto. El aire de fanfarronería y rebeldía que le otorga al personaje, junto con una buena cuota de carisma, generan la viva imagen del joven Kirk que uno se imagina en sus diversas encarnaciones en las películas clásicas de la saga.

Pero el capitán por sí solo no serviría de nada si no tuviera a su lado a Spock, interpretado en la nueva saga por Zachary Quinto, quien ya es bastante conocido por su papel como “Sylar” en la serie “Héroes”. Este muchacho no hace nada del otro mundo con el histórico vulcano. Al contrario de Pine, se notan algunas diferencias con el personaje original. Esta nueva encarnación no logra transmitir la pasividad y frialdad que Nimoy lograba en el clásico vulcano. El original reflejaba una verdadera actitud alienígena en cuanto a las emociones humanas, sin comprenderlas e incluso sorprendiéndose de ellas, mientras que al nuevo se lo ve en una represión constante de sus verdaderos sentimientos. Más que un vulcano con características humanas, el Spock de Quinto parece un humano intentado hacerse pasar por un vulcano. 

Chekov, Kirk, Scotty, McCoy, Sulu y Uhura: Toda la nueva tripulación

Chekov, Kirk, Scotty, McCoy, Sulu y Uhura: Toda la nueva tripulación

Sin embargo, donde ambos personajes terminan de definirse es en la relación que se da entre ambos. La química generada por Shatner y Nimoy es lo que potenció siempre al cast original (algo que en mi opinión se ve sumamente reflejado en Star Trek IV) y esa misma interacción es trasladada, aunque de una manera diferente, a la nueva película. Ya no encontramos la relación de mutuo respeto y amistad de la serie original, aquí vemos una rivalidad al estilo colegio secundario, de alumno perfecto que sigue las reglas (Spock) a alumno excepcional que no solo no es racional sino que además sigue sus propias conclusiones (Kirk), cuyas personalidades chocan pero que finalmente terminan aprendiendo uno del otro.

En cuanto al resto de la tripulación, definitivamente el mas logrado de todos (y quien más me sorprendió, por cierto) es Karl Urban como McCoy. Me resultaba muy difícil imaginar a este actor en el papel de Bones, debido a su currículum de films de acción (“El Señor de los Anillos”, “Las Crónicas de Riddick”, “La Supremacía de Bourne” y “Doom”, por nombrar algunas) pero me llevé una sorpresa más que grata. Para dejarlo claro, Karl Urban ES McCoy. Fanático de la serie original, no solo se parece mucho físicamente (la cara y su expresión son idénticas), sino que además la personificación que logra del doctor es fabulosa. Transmite toda la antipatía y mal humor del personaje original, pero logra caernos maravillosamente bien, lo mismo que lograba DeForest Kelley en la serie.
Otra reencarnación interesante es la de Scotty en manos de Simon Pegg (el protagonista de la gloriosa “Shawn of the Dead”). No se parece mucho físicamente y sin embargo nos recuerda de manera instantánea a James Doohan, del cast original, reflejando sus gestos y acento a la perfección.

Karl Urban como McCoy, perfecto por donde se lo mire

Karl Urban como McCoy, perfecto por donde se lo mire

El resto de los protagonistas son los menos trascendentes del equipo. Zoe Saldana como Uhura le otorga bastante profundidad a un personaje que de por sí no tenía mucho sentido en la serie, John Cho encarna a un Sulu que podría haber sido interpretado por cualquier otro, y Anton Yelchin definitivamente es flojísimo como Checkov. Ya de por si nunca le encontré sentido a este personaje en la serie original, lo único que logra es que Khan se entere del Proyecto Génesis en Star Trek II, y hacernos reir un poco con su pronunciación de “Vessel” en Star Trek IV, y nada más. Ni Walter Koenig lograba hacerlo interesante, ni tampoco los guionistas sabían muy bien qué hacer con él, algo que se ve también reflejado en la nueva película. Y Anton Yelchin parece que estuviera haciendo una imitación del personaje más que una interpretación.

Más allá de los aciertos y puntos flojos que pueda tener toda esta nueva tripulación, lograron demostrar que pueden llevar la historia de Star Trek al hombro, y salir bastante airosos de la tarea.

El espacio, la frontera final

Como ya se habrán dado cuenta a esta altura, la película marca un nuevo punto de partida para la franquicia. Esto se ve reflejado incluso en su título, simplemente “Star Trek”. Pero no es solo un reseteo de la historia, sino que es una nueva mirada completa de la serie. El mismo Roberto Orci (otro fanático de la serie, junto con Alex Kurtzman, el otro guionista) mencionó que su principal influencia para aportarle a la película su tono épico fue Star Wars, y eso se hace evidente a lo largo de toda la historia, sobre todo en la escena de la cantina que pudimos ver desde los primeros trailers.

Eric Bana como Nero, el villano de turno

Eric Bana como Nero, el villano de turno

La película comienza con una escena que quita el aliento a lo largo de todo su desarrollo, donde conocemos a Nero (interpretado por un no muy inspirado Eric Bana), quien será el villano a lo largo de toda la película. La tensión que generan estos primeros minutos es indescriptible, y me tuvo al borde del asiento hasta su final. Solo con esta introducción salta a la vista que este “no es el Star Trek que veían nuestro padres”, como rezan las publicidades televisivas del film.

Los aspectos técnicos y casi científicos a los que nos tenían acostumbrados los guionistas anteriores de la saga quedan completamente de lado en esta nueva versión, donde el protagonismo está claramente centrado en la acción y, en un segundo plano, en las interrelaciones de sus protagonistas. Esto no solo hace la película más accesible al público en general, sino que permite a Abrams realizar un despliegue visual nunca antes visto en la franquicia ni en muchas otras películas de la misma temática. La acción, la tensión y el riesgo del film, todo está tan magistralmente manejado por el director, quien logra transportarnos al interior de la película de manera tal que ni nos damos cuenta de lo simplista que es el guión. Porque, hay que reconocerlo, la historia no es nada del otro mundo.

Debido a que la mayoría de la Flota Estelar se encontraba a años luz de distancia en otra misión, los cadetes y estudiantes de la academia deben salir a enfrentarse a Nero cuando este hace su reaparición. Luego de diezmar al grueso de la flota (integrada por estudiantes a punto de recibirse en su mayoría) queda en manos de Kirk y sus compañeros derrotar a este nuevo enemigo, y eso es lo que harán a lo largo de toda la película. Es una pena que no hayan incluido algún elemento científico que permitiera al espectador utilizar un poco más la cabeza o hiciera rememorar las películas clásicas de la saga.
De hecho, es tan importante el foco que se hace en la acción, que resulta casi ridículo como logra cada personaje llegar a sus respectivos puestos en la nave. Usualmente se debe a que el oficial original se encontraba enfermo, o no se presentó a la nave, o fue abatido en algún momento de la batalla, y allí estaban los miembros por todos conocidos para ocupar sus lugares.

El taladro gigantesco que utiliza Nero para destruir los planetas de la Federación

El taladro gigantesco que utiliza Nero para destruir los planetas de la Federación

Sin embargo, una de las fallas más importantes de la historia para mí se encuentra en que en ningún momento queda clara la razón por la cual Nero quiere ejecutar su venganza, y lo poco que llegamos a dilucidar es sumamente infantil. Ayuda un poco haber leído el comic precuela de la película, editado en Estados Unidos por la editorial IDW, donde nos enteramos algo más sobre el villano y de dónde se genera su odio hacia la flota estelar, pero es más que obvio que la necesidad de leer un comic para entender algo de la película demuestra un punto flojo en el guión.

De todas maneras, esto no evita que la película sea maravillosa y nos atrape de principio a fin. La fabulosa dinámica que desprende el film no da respiro alguno, y teniendo en cuenta que se trata de una primer parte, por más que la historia sea bastante simple y tenga sus buenos agujeros marca un puntapié inicial perfecto para presentar a los personajes, definir sus respectivas personalidades y
motivaciones, y dejar las bases bien sentadas para las inevitables secuelas que, de más está decirlo, espero con todas las ganas.

Borrón y cuenta nueva

El viaje al pasado de Nero no es solo un recurso utilizado por los guionistas para dar vida al villano de turno, es también la forma que encuentran de justificar toda la nueva continuidad y al mismo tiempo no perder del todo lo que existía anteriormente. Este detalle es el que nos plantea que la película es, al mismo tiempo, una reinicio y una secuela.

Quienes hayan leído el comic-precuela (“Star Trek: Countdown”) saben que la historia de Nero se remonta a la continuidad original de la saga, algunos años luego de la última película más exactamente. Allí, Nero presencia cómo una estrella destruye todo el planeta Romulan, viendo perecer entre todos sus habitantes a su mujer y futuro hijo. Cegado por el dolor, culpa de todo a los enemigos naturales de lo romulanos, los vulcanos, y particularmente a Spock, quien dijo que iba a intentar detener la tragedia y falló miserablemente. Llevado por su enorme sed de venganza, transforma su nave minera en una devastadora arma de guerra, y se lanza a la lucha en contra de quien se ponga en su camino. Finalmente, luego de varios enfrentamientos, vemos cómo Spock utiliza la “materia roja” para crear un agujero negro que destruye la estrella (que amenazaba con devorar su planeta también) y al mismo tiempo se deshace de la nave de Nero, para finalmente terminar engullido Spock también. Este es exactamente el punto en que termina el comic y comienza la película.

Leonard Nimoy como el viejo Spock. Se anota en todas el tipo.

Leonard Nimoy como el viejo Spock. Se anota en todas el tipo.

Al iniciar el film, vemos a Nero arribar al “presente” de la nueva continuidad, donde comienza con la única actividad que realizará a lo largo de todo el film: destruir naves a troche y moche.
Pero Nero no viajó solo en el tiempo. Pasarían 25 años para que el viejo Spock, encarnado por Leonard Nimoy, apareciese en la historia. Y es aquí donde reside la inteligencia con que se construyó el guión. ¿Qué es lo único imprescindible en toda la historia de la saga de Star Trek, sobre todo de la tripulación original? Siempre todos fueron prescindibles, todos podían faltar, menos uno: Spock. Esto queda más que claro en “Star Trek III: The Search for Spock”, donde debieron inventar una justificación ridícula y agarrada de los pelos para llevar hacia atrás el final de “Star Trek II: The Wrath of Khan”, donde el vulcano sacrifica su vida para salvar la de todos sus compañeros. De la misma forma que un recurso sin sentido trajo de vuelta a Leonard Nimoy a la línea de tiempo original, también lo hace en esta nueva continuidad. De esta forma, Abrams se asegura de mantener vivo el legado de toda la saga anterior en el clásico y entrañable personaje que fuera primer oficial del Enterprise desde el comienzo.

Porque, seamos sinceros, el único sentido que podemos encontrarle al viaje en el tiempo en esta película es el de unir el final y el principio de la saga. Nero podría haber sido un personaje cualquiera surgido de la vastedad del espacio con el único propósito de destruir la tierra, dominar el universo o lo que quieran. No aporta absolutamente nada a la historia el hecho de que venga desde el futuro. Ni siquiera es un personaje muy interesante, porque no lo vemos en ningún momento perturbado por la muerte de su planeta, simplemente lo vemos constantemente gritando, enfurecido, queriendo matar todo lo que se cruza delante de él.

El Enterprise en todo su esplendor

El Enterprise en todo su esplendor

Ahora, yo me pregunto, ¿no se le ocurrió a este muchacho que, aprovechando el viaje en el tiempo, podría haber ido a Romulan y alertar a toda la población de la tragedia que sufrirían 100 y pico de años en el futuro? En lugar de eso, lo único que hace es seguir adelante con su plan de destruir la mayor cantidad posible de planetas de la Federación. Creo que habría resultado mucho más interesante si hubiéramos podido reflejarnos un poco en el villano, o al menos sentir algo de compasión por la pérdida de su planeta y comprender su dolor. Tal vez en este punto sí le habría venido bien a los guionistas tomar algo de la antigua saga, particularmente del personaje de Khan en “Star Trek II”, quien siente la misma ira irracional (por Kirk en lugar de Spock) pero del cual comprendemos sus motivaciones y su dolor.

Leyendo entre líneas

Si bien no pudimos tener esa referencia a Khan en el villano interpretado por Eric Bana, ningún fanático de la saga original puede quejarse de que no se incluyeron guiños especialmente pensados para ellos. Los guionistas cumplen con cada una de las cosas que cualquier trekker esperaría encontrar en la película.

Cada uno de los personajes realiza sus gestos o frases clásicas, desde el problema con a “W” de Chekov (lo único bueno que dio el personaje en toda su historia) a la frase de Scotty explicándole al capitán que hace todo lo que puede, pasando por Sulu haciendo esgrima (referencia a uno de los primeros capítulos de la serie), Kirk intimando con una chica Orion y la más clásica de todas, el personaje con la remera roja que muere apenas bajan a un planeta alienígena. Hasta se puede observar que Scotty tiene un Tribble, los pequeños y adorables bichitos alienígenas de la serie original, cuando lo van a buscar a la base estelar que se encuentra en el planeta helado.

Kirk, Sulu y un soldado vestido de rojo se lanzan a la batalla. Adivinen quién no vuelve...

Kirk, Sulu y un soldado vestido de rojo se lanzan a la batalla. Adivinen quién no vuelve...

Pero además de esto podemos encontrar referencias a momentos particulares de toda la saga. El más obvio de ellos es el momento en que Kirk toma por tercera vez la prueba Kobayashi Maru, de la cual nos cuenta en la segunda película de la franquicia y podemos atestiguar en la nueva película en todo su esplendor. Acá el personaje nos muestra su famosa posición de no creencia en una situación sin salida posible, y además es tomado en la película como base de la rivalidad que surge entre él y Spock.

También nos encontramos con un guiño directo a “Star Trek IV”, cuando Scotty le da la fórmula del aluminio traslúcido a un fabricante en el pasado, alegando que seguramente él fue quien la inventó. En la nueva película, Spock le traspasa la ecuación necesaria para calcular teletransportaciones a naves en movimiento a velocidad warp, comentando también que fue él mismo quien la creó.

Hay muchas referencias más al universo trekker que los fans podrán descubrir sin lugar a dudas, pero lo más importante del film es que coloca a la saga de Star Trek en un lugar impensado hace algunos años. Con esta película todo su universo renace y plantea un futuro con muchas posibilidades donde, esperemos, sepan capitalizar los logros pasados y no repetir los mismos errores.

Conclusión

– Si estás listo para sumergirte en una emocionante aventura espacial que no da respiro, con un carismático grupo de personajes y acción trepidante, esta película es para vos.

– Si sos un trekkie fanático que no puede soportar que cambien la historia de sus personajes clásicos, a lo mejor te conviene conseguir las reediciones remasterizadas de las películas originales.

Star Trek

8 Comentarios

Dejá tu opinión:

  1. Nero lo descubre “según sus cálculos”. Si fuera una peli de la vieja escuela posiblemente tendríamos una explicación más realista.

  2. Muy buena película! Si, es verdad, llore. Fue una gran emoción volver a ver una cinta de Star Trek en el cine, es fuerte. La banda sonora es hermosa!

    Ahora una pregunta: ¿còmo sabe Nero que JUSTO 25 años despues Spock íba a cruzar el portal/agujero negro?

  3. Perfectita pelicula por donde se la mire! La banda sonora es hermosa, los efectos justitos. Es una pelicula de Star Trek fuera de las pelis de Star Trek (no se si se entiende), de otro nivel acostumbrado.
    Muy buena nota.